Memorias de un Cuerpo que Arde (Reseña)
Es una película costarricense escrita y dirigida por Antonella Sudasassi Furniss, basada en los recuerdos y experiencias de una serie de mujeres mayores, que en conjunto reconstruyen fielmente los complejos y rígidos escenarios que delimitaban la construcción, conocimiento y vivencia de la sexualidad, en décadas pasadas.
La cinta además de la presencia de algunas voces de aquellas arquitectas de la nostalgia cuenta con la participación de actores como Sol Carballo, Paulina Bernini, Juan Luis Araya, entre algunos más. La cinta estrenada originalmente en 2024 y ganadora de diversos premios en los festivales de Berlín y Cine Iberoamericano, llega a salas mexicanas este 4 de septiembre.

Al curso de los días y los años, la vida va pasando y si bien, algunas veces ocurren situaciones que nos incitan a pensar que algo no está bien, dicho sentimiento se ve diluido entre la cantidad de tiempo suscitada entre uno y otro evento, así como por la monotonía de la rutina exigida por la vida moderna, pues vale decir, el ser humano es para bien o para mal, capaz de acostumbrarse a todo, incluso al miedo y la violencia.
Sin embargo, ¿Qué sucedería? Si sabemos que la suma de vivencias ocurridas en las familias concluye que una mujer debe esperar hasta el divorcio o la muerte de su esposo para sentirse libre y feliz; ante este replanteamiento evidentemente, desaparece la ceguera que ocurre de ver la parcialidad y no la totalidad de los hechos, poniendo de manifiesto que hay muchas cosas que deben replantearse dentro del desarrollo social.

Memorias de un cuerpo que arde, presenta que el desarrollo sexual, pero, sobre todo el goce sin culpa fue oculto y negado a las mujeres, conllevando que el propio autoconocimiento fuera visto como una falta o pecado, implicando en la mayoría de los casos, que existiera hasta la vejez, la posibilidad de tener un conocimiento y disfrute pleno.
Más allá de relatar las vidas de algunas mujeres, la obra invita a reflexionar que sus vivencias son una muestra representativa de lo sufrido por miles de mujeres a lo largo de generaciones. Si bien, hoy las cosas son diferentes, ciertamente muchas de las formas de pensar la sexualidad, actualmente consideradas violentas, siguen vigentes en la sociedad latinoamericana.

El anhelo de disfrutar la sexualidad es una condición que acompaña a las personas prácticamente durante toda su vida, y no solamente en las etapas de juventud y adultez, por lo que la idea mostrada en este largometraje es, sin duda, tan revolucionaria como natural, planteada como la vivencia del placer sexual en la vejez, considerada al mismo tiempo dicha etapa como la mejor de todas, de acuerdo con las palabras y testimonios presentados.
Finalmente, no se debe perder de vista, que, si bien las mujeres de esta cinta han logrado un desarrollo pleno de su libertad y sexualidad, también es cierto que dicho suceso nace como la consecuencia de algo que les fue negado en su juventud, por lo que quizá la verdadera pregunta sea si realmente las personas estamos hechas para vivir en pareja todo el tiempo, pues tal como menciona la propia directora, hoy en día se están presentando nuevas formas de vivir y entender las relaciones de pareja, particularmente, en adultos mayores.
