VANS WARPED TOUR MÉXICO 2026: DÍA 2, ENTRE METAL, ROCK Y NOSTALGIA
Después de sobrevivir al primer día, tocaba regresar al Autódromo Hermanos Rodríguez para la segunda y última jornada del Vans Warped Tour México 2026.
El domingo tuvo una personalidad diferente. Si el primer día se sintió más explosivo y cargado de punk y hardcore, esta segunda jornada encontró un equilibrio bastante interesante entre metal, rock alternativo, pop punk y momentos mucho más relajados.
Eso no significa que faltaran los moshpits. Desde temprano comenzaron nuevamente los recorridos entre escenarios. Una de las ventajas del Warped Tour es precisamente esa posibilidad de encontrarte con estilos completamente diferentes sin tener que abandonar el festival.

Un escenario podía tener guitarras pesadas y al siguiente encontrarte con una banda mucho más melódica.
Entre los nombres más destacados de la jornada estuvieron Jimmy Eat World, Simple Plan, All Time Low, New Found Glory, The Maine, The Starting Line y The Story So Far.
Y del lado más pesado aparecieron bandas como Magnolia Park, Underoath, Thrice, Alexisonfire, Agnostic Front, Black Veil Brides y Escape The Fate.
Una mezcla bastante amplia, pero que terminó funcionando.
México también tuvo su espacio
Al igual que durante el primer día, las bandas nacionales fueron una parte importante de la programación.
División Minúscula, Delux, Elli Noise, Los Blenders, Tungas, Thermo, Flores y Fuego y otras propuestas mexicanas compartieron escenario con agrupaciones internacionales.

Y eso fue importante porque el festival no se limitó a presentar artistas extranjeros.
La escena mexicana también tuvo la oportunidad de formar parte de un evento cuya historia está directamente relacionada con el desarrollo de buena parte de la música alternativa.
Para muchos asistentes, además, significaba descubrir bandas que quizá no estaban contempladas originalmente en su recorrido.
Un domingo con otra energía
El segundo día fue probablemente el más cómodo para quienes querían disfrutar el festival sin sentir que tenían que estar corriendo todo el tiempo.
Aunque había demasiadas bandas para intentar verlas todas, también había momentos para caminar entre escenarios, revisar mercancía, observar las zonas de skate y BMX o simplemente sentarse un momento antes de continuar. Porque después de dos días, las piernas también tienen opinión.
Pero lo mejor fue precisamente la variedad. Había momentos para cantar canciones conocidas, otros para dejarse llevar por el sonido de las guitarras y algunos más para simplemente disfrutar el ambiente. El Warped Tour consiguió mantener esa sensación de festival itinerante.

El final de una primera edición histórica
Cuando comenzaron a terminar las últimas presentaciones, también comenzó a sentirse que aquello estaba llegando a su fin. Ni la lluvia ni el calor pudieron doblegar a los asistentes.
Habían pasado dos días de música, skate, rock, punk, metal y nostalgia.
Para algunos asistentes, el festival significaba reencontrarse con bandas que habían formado parte de su adolescencia. Para otros, era la oportunidad de conocer por primera vez un evento del que habían escuchado hablar durante años. Y quizá esa fue una de las mejores cosas de esta primera edición.
El público era diverso, pero todos estaban ahí por lo mismo: vivir finalmente el Vans Warped Tour en México. El segundo día cerró una experiencia que tardó décadas en llegar.
Dos jornadas completamente diferentes, pero con algo en común: por primera vez, el Warped Tour dejó de ser algo que solamente veíamos en videos, fotografías o historias de otros países.
Ahora también forma parte de la historia de México.