Don’t You Forget About Me: DreamWorks convierte la nostalgia en una aventura con La isla olvidada

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Hay canciones que no necesitan presentación. Basta escuchar los primeros acordes de Don’t You Forget About Me para que aparezcan recuerdos de otra época: los ochenta, las amistades que parecían eternas y esa sensación agridulce de estar a punto de dejar atrás una etapa de la vida. DreamWorks recupera precisamente ese espíritu en La isla olvidada, una aventura animada que convierte la nostalgia en el corazón de su historia.

Esta película nos muestra la historia de Jo y Raissa, dos amigas que están a punto de graduarse y comenzar caminos separados. Durante su última noche juntas descubren un portal hacia Nakali, una isla mágica habitada por criaturas y espíritus de la mitología filipina.

Lo que comienza como una aventura fantástica termina convirtiéndose en un conflicto emocional: para volver a casa tendrán que enfrentarse a la posibilidad de perder los recuerdos que construyeron juntas.

Y aquí está uno de los grandes aciertos de la película; pues la historia entiende que crecer también significa aceptar que algunas relaciones cambian. La amistad entre sus protagonistas funciona porque no se presenta simplemente como una relación perfecta, sino cómo ese vínculo que puede sobrevivir a cualquier adversidad, incluso cuando la vida comienza a llevarte por caminos distintos.

Además, la incorporación del folclore filipino le da personalidad a una aventura que podría haber caído fácilmente en fórmulas conocidas. Sin mencionar que, esto es ayudado por la animación, ya que mezcla el acabado digital del estudio con una apariencia que por momentos recuerda a ciertas influencias del anime.

Pero no todo funciona bien, la película quiere hablar de demasiadas cosas al mismo tiempo: amistad, familia, identidad, memoria, cultura y el miedo a crecer. Esa ambición hace que algunas ideas se queden a medio camino. Eso sin mencionar a la mitología de Nakali que, aunque visualmente llamativa, podría haberse explorado mucho más, y algunos personajes secundarios terminan funcionando principalmente como alivio cómico en lugar de tener un desarrollo propio.

También hay momentos en los que la aventura parece avanzar a un ritmo un poco irregular. Cuando la historia se concentra en Jo y Raissa funciona mucho mejor que cuando intenta explicar todo lo que ocurre en Nakali. Es precisamente ahí donde se nota que había material suficiente para construir un universo todavía más interesante y que habían muchas cosas por contar. Aun así, La isla olvidada encuentra su mayor fuerza cuando habla de algo bastante sencillo con el mensaje del miedo a ser olvidado.

Por eso Don’t You Forget About Me resulta una elección tan acertada (al ser usada en el trailer). La canción de Simple Minds, inmortalizada en 1985 y ligada para siempre a El club de los cinco, funciona casi como un puente entre generaciones. Una canción nacida en los ochenta acompaña una película de 2026 que se pregunta qué sucede con nuestros recuerdos cuando una etapa termina.

La isla olvidada no reinventa a la animación, pero tiene suficiente personalidad, corazón y humor para construir una experiencia que puede conectar tanto con quienes crecieron con DreamWorks como con una nueva generación.

Así que, si te gustan las historias de amistad, criaturas fantásticas y esa nostalgia que llega cuando toca decir adiós, date una vuelta por tu cine favorito este 12 de septiembre.

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