El Heladero: Dulce sabor a muerte — Mucho gore, pero poca sustancia

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Primero quiero agradecer a nuestros amigos de Diamond Films MX por invitarnos a ver El Heladero: Dulce sabor a muerte antes de su estreno y, además, por permitirnos disfrutar de un rico helado durante toda la función.

Ahora sí… tenemos que hablar de esta película.

Porque si algo me queda claro después de verla es que tenía una idea bastante interesante entre manos, pero no supo qué hacer con ella.

El Heladero: Dulce sabor a muerte, dirigida por Eli Roth, nos lleva a Bayleen Bay, un tranquilo pueblo suburbano donde aparentemente todo marcha con normalidad. Familias, niños, problemas cotidianos y esa sensación de que estamos frente a una comunidad bastante común.

Hasta que aparece un misterioso vendedor de helados.

Y obviamente, las cosas comienzan a ponerse bastante extrañas.

El problema es que, desde ese momento, la película empieza a querer hacer demasiadas cosas al mismo tiempo.

Quiere ser una historia de terror, quiere desarrollar el misterio del heladero, quiere hablar de lo que sucede con los niños, quiere tener momentos de humor y, al mismo tiempo, quiere convertirse en una película extremadamente gore.

Y para mí ahí está su principal problema.

No sabe qué quiere priorizar.

La película se vende muchísimo por sus escenas sangrientas. Desde el tráiler puedes encontrar momentos bastante fuertes que buscan llamar tu atención, pero cuando finalmente llegas a esas escenas, muchas terminan perdiéndose entre toda la cantidad de cosas que están sucediendo.

Hay momentos en los que el gore parece estar ahí simplemente porque tiene que estar.

Una muerte ocurre, vemos sangre por todos lados y seguimos adelante como si nada hubiera pasado.

Y eso provoca que algo que debería generar impacto termine sintiéndose casi como una escena aleatoria. Para mí, el terror puede funcionar perfectamente cuando una película decide cuál será su principal fortaleza. Si quieres contar una gran historia, enfócate en desarrollar esa historia y utiliza la violencia cuando realmente la necesites.

Si quieres hacer una película completamente enfocada en el gore, entonces llévalo hasta sus últimas consecuencias.

Pero El Heladero intenta hacer las dos cosas y siento que termina quedándose a medias.

Y hablando justamente del gore, hay otro problema: muchas de las escenas se sienten demasiado irreales.

Entiendo perfectamente que el cine de terror puede tomarse ciertas libertades y que no todo tiene que ser científicamente exacto, pero llega un punto donde algunas situaciones simplemente me sacaron de la película. Hay momentos donde el cuerpo humano parece funcionar de una manera completamente diferente a como lo haría en realidad.

Y cuando tu película quiere que el espectador sienta incomodidad por lo que está viendo, creo que ayuda muchísimo que aquello que estás mostrando tenga cierto peso o credibilidad.

Aquí, en cambio, algunas escenas me provocaron más un:

“¿Qué estoy viendo?”

que un:

“Esto me está dando miedo.”

Y tampoco ayuda que la historia deje varias preguntas importantes sin responder.

Durante toda la película te van presentando elementos sobre este misterioso heladero, los niños y lo que está sucediendo en el pueblo, pero muchas de esas ideas parecen quedarse flotando.

Y cuando llegamos al final, en lugar de sentir que todas las piezas finalmente encajaron, tuve la sensación de que simplemente necesitaban encontrar una manera de terminar la película.

Eso hace que el cierre se sienta todavía más extraño.

Y ahora sí tenemos que hablar del elefante en la habitación: la inteligencia artificial.

Sin entrar en debates sobre el director o en quién es como persona, porque eso es otra conversación, creo que el uso de estas herramientas dentro de la película sí merece mencionarse.

Hay momentos donde su utilización es bastante evidente y, personalmente, no sentí que aportara algo a la experiencia. Más bien me recordó a esos videos que aparecen en TikTok y que se vuelven virales porque son tan raros o están tan mal hechos que terminan dando risa.

Y creo que ese es uno de los mayores problemas de El Heladero:

En varios momentos no sabía si la película quería que me asustara, que me riera o que simplemente me sorprendiera por lo que estaba viendo.

Eso sí, tampoco quiero decir que absolutamente todo sea malo.

Hay algunos momentos de humor que funcionan y, por momentos, la película consigue entretenerte.

Pero para mí eso no es suficiente.

Porque la idea de un heladero malvado me parece increíblemente divertida para una película de terror. Podías hacer algo mucho más interesante con este concepto.

Podías tener una historia más sencilla, construir mejor al personaje, hacer que el gore tuviera un propósito y, sobre todo, conseguir que el espectador realmente quisiera descubrir qué estaba sucediendo en Bayleen Bay.

Pero en lugar de eso tenemos una película que constantemente parece estar intentando demostrarte que puede ser más extrema, más rara o más sangrienta.

Y termina cansando.

Creo que ese es el problema más grande: tenía potencial.

No siento que haya salido del cine pensando que acababa de ver la peor película de mi vida, pero sí salí con la sensación de:

“Esto pudo haber sido muchísimo mejor.”

Y si estás pensando en ir al cine exclusivamente para ver una película gore, probablemente encuentres algunos momentos que te diviertan.

Pero si esperas una historia bien construida, personajes interesantes y que todo lo que te están presentando tenga una explicación, creo que vas a terminar igual que yo: esperando a que se acabe.

Por eso mi recomendación sería que, si realmente tienes curiosidad por verla, mejor esperes a que llegue a alguna plataforma de streaming.

No necesitas correr al cine para verla.

Puede que alguien la disfrute muchísimo más que yo y eso está perfecto. Al final, el cine también depende de lo que cada persona busca en una película.

Pero personalmente, El Heladero: Dulce sabor a muerte me dejó más preguntas que ganas de volver a verla.

Yo le doy 3 de 10.

Y ahora sí quiero saber de ustedes:

¿La verían por el gore o prefieren esperarse a que llegue a streaming?

 

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