El-Desaire

Rosita es una joven idealista, enamorada de su novio, vive con su madre y atiende la florería que tenía su padre quien hace tiempo falleció; su mejor amiga la motiva a seguir con sus estudios. Finalmente un día decide combinar su trabajo, dejar atrás la depresión tras la muerte de su padre y hacer todos los planes que se había propuesto. Una mañana un hombre le pide a Rosita un arreglo floral ante la mirada de su novio, lo que empieza a sembrar molestia y celos.

Una vez que ella regresa a la escuela empieza a sentir mucha más desconfianza por parte de su novio. Ahora Rosita debe de priorizar si sigue adelante con sus estudios, algo por lo que ha luchado tanto, terminar su carrera como abogada o regresar a una vida rutinaria al lado de una persona insegura y controladora.

Gabriel “Gabo” Ramos se inspiró libremente en el popular corrido de “Rosita Alvirez” para contar la historia; de hecho así se llama el personaje principal interpretado por Vico Escorcia. Dicha melodía de la cual se desconoce su autor aunque algunos se la atribuyen a Felipe Valdés Leal y de la que se han hecho diversas versiones interpretadas por Antonio Aguilar, Elulalio González “Piporro”, Francisco “El charro” Avitia; entre muchos otros. También fue llevada al cine dentro de la época de oro, siendo la primera de ellas “Yo maté a Rosita Alvirez” de 1947, dirigida por Raúl de Anda.

Tal y como sucede en la canción de Rosita Alvirez, la película “El Desaire”, se grabó por completo en Saltillo, Coahuila; para enaltecer la diversidad cultural, así como los atractivos turísticos, para también descentralizar lo hecho en la ciudad de México; además de que se realizó sin apoyos de los fondos de producción del gobierno.

Para evitar los altos costos de llevar a la pantalla grande un corrido que sitúa todo en el año de 1900; el guion establece que todo transcurre en la actualidad; así de esta forma no se utilizan los vestuarios tradicionales, todos los involucrados en la trama salen a la calle de la forma más casual y cómoda.

En apariencia todo está bien y puede abarcar un público muy amplio; su problema es que se abusa de los time-lapse, lo que entorpece el ritmo porque se entiende muy bien que si un personaje se va a dormir en la noche, al despertar ya es de día, igual eso se puede resolver con el vestuario y el departamento de arte al ir decorando todo de manera distinta según la época del año. Y como este recurso se utiliza mucho en series o telenovelas pareciera que se quiere hacer un homenaje a algo que ha identificado a México a nivel internacional.

Lo más positivo y propositivo de “El Desaire” es que si bien está basado en algo más, se ve una evolución del personaje de “Rosita Alvirez”, se quiere superar, trabaja en una florería pero su sueño siempre ha sido pertenecer a un despacho de abogados muy renombrado y para ello decide regresar a la universidad, estudia por las noches y en las mañanas se encarga de su negocio, su madre la apoya en todo momento y con cada decisión que ella toma.

Sólo que su novio al ver que está más distante conforme avanzan las clases empieza a sentir mucha inseguridad, de que si su chica mientras está en la escuela ve a otras personas, que si coquetea con otros jóvenes y los celos se van apoderando de él. Desatando en ella muchas red flags, se da cuenta que su relación se va tornando tóxica. Por lo que decide romper con él.

Eso está bien trabajado en escena, la actuación por parte de Vico Escorcia es muy fresca y conforme estudia crece, se muestra muy segura de sí misma, se ve todo su empoderamiento y deja a un lado todos sus miedos, se da cuenta que no necesita una pareja para seguir adelante con todos sus propósitos y menos siendo tan inseguro y celoso. Sólo que Guillermo Alonso quien interpreta a “Juan”, se ve forzado, muy caricaturesco y sin tantos matices, es celoso porque sí, cambia de un momento a otro cuando al inicio estaba también entusiasmado de que su amada encontrara una motivación y superación tanto anímica, como económicamente.

Ahora para que no quede nada más así como una anécdota, existe otro personaje “Héctor” interpretado por Joshua Okamoto; que está como en un constante acecho de “Rosita”. En apariencia es el malo maloso de malolandia por pertenecer a un grupo armado, por estar involucrado con las drogas y ser el rival de amores con Juan. Y es justamente él, el detonante para que se viva la tragedia de “Rosita Alvirez”. Porque a los dos los desaira, ella quiere ser libre y aunque sí hay cierta atracción entre “Rosita” y “Héctor” no da el siguiente paso.

Aquí justo en esta parte es donde la película queda en la cuerda floja entre un romance puro o una apología del delito porque “Rosita” empieza a dejarse seducir por “Héctor”, le ofrece su amistad, que se conozcan más y él le da total libertad, cosa contraria a “Juan”.

Otros personajes muy importante para la trama son los de “Irma” interpretada por Karen Martí, la mejor amiga y confidente de “Rosita” quien la apoya en todo momento, la que busca que sigan estudiando juntas, con la que comparte todos sus secretos; la que la aconseja a cuidarse pero también a salir a divertirse. Y está “Ana” interpretada por Gabriela de la Garza quien es la profesora de la universidad y está a cargo de la clase de leyes, le muestra todo un panorama distinto a “Rosita”, le hace ver que tiene todo el futuro por delante, que es la mejor alumna y que puede llegar tan lejos como se proponga, que así como ella no es fácil estar en un ambiente lleno de hombres y ha luchado por acabar con ese machismo, le demuestra a todos lo que vale tanto como mujer como siendo la mejor abogada del estado.

“Irma” y “Rosita” conforme avanza la trama, su amistad se va fortaleciendo y se dan cuenta de cómo la violencia contra las mujeres se han ido incrementando, por eso se cuidan, siempre están unidas.

En este sentido Gabo Ramos deja muy sutil el movimiento de las mujeres ante la violencia de género, pero no va más allá, lo que sí hace énfasis es en el sentido que todos se merecen salir adelante, transformar su mentalidad, superarse en todo sentido.

Lo malo es que a pesar de tener muy buena dirección de fotografía, donde todos sus personajes tienen muy definidos sus arcos dramáticos, la fatalidad llega a la vida de “Rosita” cuando bien pudo haber librado dicha situación, porque está basada en la canción y pudo tener un desenlace mucho más esperanzador; pero no, se conformó con seguir lo mismo la muerte del personaje central.

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