The Dragon Prince. Netflix
El mes de julio fue una temporada algo agitada dentro de Netflix en lo que refiere a animación. Estrenaron dos películas muy esperadas Nimona y Miraculous, sin embargo, en las series también tuvimos el regreso de la serie animada El príncipe dragón, cuyo futuro a pesar de no ser incierto ya que había sido renovada, no era claro si tendríamos pronto la quinta temporada, dado que su primera temporada salió en el ya lejano 2018, sufriendo, posterior a ello, una serie de hiatus justo en los momentos más importantes.
Afortunadamente esto no sucedió y regresó con una de las mejores temporadas de la serie, no al nivel de la tercera porque es difícil igualar esa maravilla, pero sí podemos notar una historia madura a comparación de lo que se nos presentó el año pasado, donde los personajes y la propia historia presentaron un retroceso. Los chistes eran demasiado infantiles incluso en personajes que ya no eran niños, los villanos eran un tanto extraños y las relaciones personales demasiado complejas e incluso tóxicas. Pero parece ser que escucharon las críticas y mejoraron dichas cuestiones.

La temporada arranca casi donde se quedó, tenemos a Rayla y Callum en Katolis intentando averiguar sobre los elfos de estrellas y cómo detenerlos, dado que posterior al robo del mapa de la prisión de Aaravos, por parte de Claudia y Viren, conocer los puntos débiles de su enemigo se ha vuelto crucial. Por su parte, Ezran y Soren visitan a la dragona del océano para que les revele la ubicación de la prisión y, así lograr detener a sus rivales, no obstante, las respuestas que obtienen no son las esperadas. Del lado de los villanos tenemos a Viren que se encuentra atrapado en su mente, atormentado por sus pesadillas y, a Claudia y su novio, que intentan superar la fecha de muerte liberando al elfo, pero en el camino la oscuridad los acechará.
Durante esta temporada apreciamos una evolución en la forma de comunicarse de los personajes, todo se da de forma asertiva, dando el espacio necesario para que los demás cuenten sus problemas. Esto es algo fresco porque en los últimos tiempos predomina dentro de los guiones el ocultar las cosas solo para poder generar conflictos que, en muchas ocasiones no son necesarios. Tal es el caso de la historia de El Príncipe Dragón, la temporada pasada optaron por la fórmula ya mencionada y retrasaron la evolución de múltiples arcos, además del propio mundo que exigía una expansión y solo pudimos ver algo de ello durante los últimos episodios. Durante la quinta temporada todo fluye, los personajes no son perfectos, pero aprenden en el camino, los equipos son una familia de lo más funcional, esto aplica incluso en los villanos, por lo que realmente no se puede saber quién ganará la carrera rumbo a la prisión.
Todas las tramas son interesantes, quizá el único episodio que flaquea es en el puerto pirata, donde podemos apreciar vestigios de actitudes infantiles, lo cual no está mal, porque como bien le recuerdan a Ezran, a pesar de ser rey él sigue siendo un niño que tristemente ha tenido que cargar el destino no solo de su reino, también de todo el mundo.

Como se menciona hubo una evolución en todos los personajes, pero parece ser que la que no deja de sorprender es Claudia, quien cada vez se convierte en una villana aún más formidable. Es una persona a quien le han dado la espalda tanto su familia, como sus amigos, quedándose solamente con su padre medio vivo, el elfo que los manipula y su novio, el cual, las temporadas pasan y aún no se sabe por qué un elfo de tierra tan dulce puede estar con alguien que claramente empieza a disfrutar el dolor y la muerte.
Hablando de violencia, esta temporada es probablemente la que mayor enfoque le ha dado a la sangre, a pesar de que en la tercera tuvimos la guerra, aquí, por algún motivo se sienten más cruentas. Podemos ver la maldad que cada día corrompe a Xadia y a sus habitantes, las antiguas maldiciones provocan un sinfín de muertes y problemas a futuro, la guerra entre hermanos parece que terminará en un solo campeón, pero ¿a qué costo? La magia oscura acecha los oídos y las almas de todos, esperando el momento para llevarlos a un camino que parece que no tiene retorno. Animales, elfos y humanos empiezan a sentir la gran guerra que se avecina, que, si ya habíamos tenido ese vistazo del bien contra el mal, tal parece que ahora será de manera más clara.

En cierto sentido, esta temporada se sintió un poco con vibras de Juego de Tronos en cuestión de la amenaza más allá del muro, solo que en Xadia en lugar de Rey de la Noche, tenemos al rey de las estrellas, Aaravos es la maldad personificada, cuyos objetivos no son claros, pero se sabe que terminará mal para todos, sobre todo para los dragones, cuyo poder sobre todos los seres del mundo probablemente llegue a su fin.
Lo único que podría haber hecho perfecta la temporada, sería que dieran más escenas románticas entre Rayla y Callum, esos dos han pasado por mucho, logaron superar ese gran bache dejado por la guerra y la venganza y, aunque aquí podemos ver el amor que se tienen, hacen falta esos momentos donde el amor era palpable, los bailes, las miradas tímidas. Menos abrazos y más besos, porque realmente no es que la serie no le guste mostrar eso, como las escenas de cortar miembros o matar personas, nos han enseñado que no tienen problema en mostrar a Cluadia y su novio o a Amaya y la reina Janai.
En fin, solo queda aguardar a que tanto Netflix como los creadores se apiaden de los espectadores y la espera no sea larga, dado que dejaron todas las piezas listas para que explote el mundo, para revelar el misterio de Aaravos.