Sundance CDMX: Nuisance Bear, entre el hielo y el hombre

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Este documental cuenta la historia de un oso joven que explora cómo sobrevivir en medio de un mundo que ya no parece suyo. Nuisance Bear es un largometraje que invita a la reflexión a través de un vistazo a la vida salvaje del oso polar, en especial a los constantes choques con el ser humano.

El camino de este oso comienza en Churchill, Canadá, ciudad que se presenta como la capital del oso polar, y se extiende hasta Arviat, un pueblo inuit que conserva sus costumbres; ambos lugares mantienen una convivencia frágil entre humanos y animales.

Nuisance Bear retrata una vida marcada por el hombre: la naturaleza está trastocada por la civilización y por años de historia que moldearon lo que ahora se vive. Sin embargo, lo que se observa es un desbalance en el ecosistema; dentro de ese caos están los osos, cada vez más cerca del ser humano.

Por un lado, Churchill cuenta con un programa de conservación: tiene información, protocolos y unidades especiales para el manejo de los animales; pero, al final del día, un animal salvaje sigue siendo salvaje. El oso tiene hambre y busca comida donde sea.

Por otro lado está Arviat, un pueblo que ha estado desde el principio y que ha modificado su estilo de vida en pos del progreso; sin embargo, esto le ha traído consecuencias tanto para la comunidad como para la población de osos. Estas se relatan en el documental y resultan dolorosas de escuchar, pero son una realidad con la que deben lidiar a diario.

En este contexto, resulta imprescindible entender la dimensión científica que rodea al oso polar (Ursus maritimus), una especie clasificada como vulnerable, con una población estimada entre 22,000 y 31,000 ejemplares en estado salvaje de acuerdo a la Fundación Aquae.

Su supervivencia está estrechamente ligada al hielo del Ártico, lugar esencial para la caza de focas, su principal fuente de alimento. Sin embargo, el cambio climático ha acelerado el derretimiento de este hábitat, reduciendo sus oportunidades de caza y obligándolo a desplazarse hacia los pueblos, como se ve en el documental.

El largometraje pone en el centro de su lente al oso, sin olvidarse de las personas. El director Jack Weisman y la directora Gabriela Osio abordan el tema con sensibilidad, exponiendo conceptos propios de la convivencia con la naturaleza: la transgresión, el conflicto y las soluciones presentes, todo bajo la premisa de poner sobre la mesa las cuestiones sin imponer un juicio; ese lo pone el espectador.

Nuisance Bear es más necesaria que nunca para entender el presente y mirar las consecuencias del pasado. La película invita a reflexionar sobre estas consecuencias y sobre las posibles soluciones, si es que las hay.

¿Qué se puede hacer? El filme está hecho para abrir la conversación: el futuro de la naturaleza, y el nuestro propio, está en manos de los cambios globales de la actualidad.

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