Adolescencia, Sexo y Muerte en Campamento Miasma (Reseña)
MUBI trae a nosotros lo más nuevo de la directora Jane Schoenbrun, un auténtico slasher con un viaje psicosexual, surrealista y bastante sangriento. Después de formar parte de la selección oficial de Cannes 2026, dentro de Un Certain Regard, la película llega a las salas de cine mexicanas este mes de agosto.
La historia nos lleva al universo de Campamento Miasma, una franquicia ficticia de terror protagonizada por Little Death, un asesino en serie convertido en todo un ícono del género, al estilo de Jason Voorhees, Michael Myers o Ghostface.

Pero esta vez la historia ocurre detrás de las cámaras. Kris, una joven directora interpretada por Hannah Einbinder, recibe la misión de revivir la franquicia y crear una nueva entrega. Para conseguirlo, busca traer de regreso a Billy, interpretada por Gillian Anderson, la actriz que protagonizó la primera película de los años 80 y que se convirtió en una especie de leyenda dentro de este universo.
Y aquí es donde la película comienza a ponerse realmente interesante, Schoenbrun no se limita a hacer otro slasher. Utiliza todos esos elementos que conocemos del género para construir algo mucho más atrevido. La película juega constantemente con el terror, el deseo, la identidad y la obsesión, mientras nos sumerge en el viaje de estas dos protagonistas.

Los simbolismos son surrealistas y, al mismo tiempo, excitantes, haciendo referencia a muchas de las películas que han construido el género slasher, pero llevándolas a un terreno mucho más extraño. Es como si la película tomara todo aquello que conocemos del terror adolescente y lo pasara por un filtro para la creación de la misma cinta.
La relación entre Kris y Billy se convierte en el verdadero centro de la historia. Ambas están conectadas por Campamento Miasma, pero desde lugares completamente diferentes, y conforme avanza la película, esta relación se vuelve cada vez más intensa, incómoda y difícil de descifrar.

Sin duda, es un viaje que puede volarle la cabeza a más de una persona en la sala, aunque también entiendo perfectamente que pueda generar un amor-odio bastante fuerte. Es una película que exige dejarse llevar por lo que propone y aceptar que no todo tiene que funcionar bajo las reglas tradicionales del género.
Visualmente, la fotografía y los efectos destacan muchísimo. La estética está completamente cuidada y la película encuentra una identidad visual muy marcada, utilizando el color, la iluminación, los escenarios y los efectos para construir este mundo extraño entre el slasher clásico y una especie de pesadilla psicosexual.
Y creo que eso es lo que más me gusta de Campamento Miasma: no quiere simplemente repetir lo que ya conocemos. Toma una fórmula que conocemos perfectamente, el asesino, la franquicia, la actriz original, la nueva directora y la utiliza para hablar de algo mucho más personal.