30 Tour de Cine Francés: L’Inconnu de la Grande Arche: La Historia Oculta de una Obra Maestra

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Esta película, dirigida por Stéphane Demoustier, comienza con un improbable ganador de un concurso: un desconocido arquitecto de 53 años, Johann Otto von Spreckelsen, quien no tenía una carrera de renombre ni obras famosas.

Sin embargo, su visión para el Arco de la Défense destacó entre todas las demás. Precisamente su historia se relata en L’inconnu de la Grande Arche, desde el comienzo hasta el término de esta obra arquitectónica que ahora viste a París y es conocida mundialmente; pero también es la historia del hombre: quién era Otto y cómo era el arquitecto en él.

El filme plasma el sentimiento y la intensidad de la conexión del artista y su obra. En este caso, Otto como artista es amante de su creación: está enamorado y todo lo que piensa, hace y deshace es en torno a su gran amor, que es su obra arquitectónica. La intensidad de ese vínculo es tan profunda que se cuela en las relaciones con las demás personas.

Hay muchos momentos cinematográficos que rememoran un poco a las fotografías instantáneas con flash; son puntos focales en donde el centro es el arquitecto. Si hay algo que destacar de la dirección de arte y escenografía es la forma en la que maneja las luces gracias a Claire Vaysse, así como la manera en que se refleja esa luz en el vestuario, el cual fue una elección de Camille Rabineau que encaja perfecto con la década en la que se desarrolla la historia y le da presencia y una estética elegante a los arquitectos de los ochenta.

La fotografía, a cargo de David Chambille, realiza un trabajo meticuloso al mostrar lo impresionante de la construcción, la perspectiva en el sitio de obra y los materiales, como en una escena particular en las canteras de Carrara. Esta escena guarda cierta similitud con El Brutalista por la inmensidad y belleza simultánea del mármol como materia imprescindible.

Así como el mármol, cada detalle del cubo es analizado. Otto y sus colaboradores se toman en serio cada etapa del proceso de construcción mientras la película los sigue escena tras escena; puedes ver la pasión que desbocan en su trabajo.

Sin embargo, no está exenta de problemas y choques de perspectivas, algo muy interesante de la cinta, ya que a través del intercambio entre los personajes se logran apreciar los valores de cada uno y cómo se relacionan entre ellos. De este modo, el espectador observa en primera fila la metodología y las ideologías de los involucrados.

Otra cosa destacable —que si bien no es el punto focal, se vislumbra de vez en cuando— es el proceso burocrático, el sistema y el gobierno francés durante esa época. Es un pequeño vistazo a lo volátiles que podían ser las decisiones gubernamentales y a cómo, en medio de ellas, quedan los proyectos una vez empezados. Con todos estos matices que presenta L’inconnu de la Grande Arche, sumados a la actuación de Claes Bang como Otto, esta película se vuelve imperdible en el 30 Tour de Cine Francés.

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