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FICM 2020: ‘A los Once’, una mirada inocente de la amistad y el crecer

La presencia de los proyectos de Ambulante Más Allá es una constante en el marco del Festival Internacional de Cine de Morelia y en esta edición del 2020 no podían faltar.

En Unplugged News charlamos con Carolina Admirable y Aldo Ter Veen, dos realizadores egresados del programa del Festival Ambulante con un documental lleno de inocencia pero también de poder femenino en ‘A Los Once‘, esto fue lo que nos platicaron acerca de su corto documental en competencia.

Gracias a Ambulante Más Allá nos conocimos tanto Aldo como el resto del crew. A partir de este proyecto realizamos una investigación sobre temas que queríamos desarrollar. Mi primera idea era el tema de la menstruación y fue así como poco a poco se fue desarrollando todo. Yo tenía muchas ideas, quería hablar de muchas cosas pero al final las acotamos hacia este tema de la primera menstruación. Ahí conocí a Isa y Diana, a quienes les cuento del proyecto y aceptan. Pero después de mucho meses pensando en solamente reflejar la mirada de Isa, nos dimos cuenta que también la amistad era importante y es así que llegamos con Zoe. Hablamos con ella, acepta participar con nosotros. Así vimos como mostraríamos la relación entre ellas“, platica Carolina.

Yo entré al proyecto porque hice muy buena amistad con Caro. Ella sabe cómo he vivido muy cerca de mujeres, que prácticamente estoy con mi madre, mi abuela y mi hermana. Tenía ya otros equipos y me sorprendió que me invitara porque tenía entendido que sería un crew totalmente de mujeres para generar una mayor comodidad para las protagonistas. Pero al final creo que hicimos buen equipo y funcionó bastante bien“, complementa por su parte Aldo Ter-Veen.

Algo que destaca en ‘A Los Once‘ es el flujo natural del proyecto, esa química entre Isa y Zoe, situación que se trabajó mucho tiempo para ir ganando su confianza y poder reflejar los resultados en el corto. “Iba casi todas las semanas a verlas, a convivir con ellas, platicar de lo que hacían, verlas hacer los deportes que practicaban. Incluso antes del rodaje el cree también fue varias veces con ellas para que desarrollaran esa apertura con todos. Hacíamos dinámicas divertidas para conocernos entre todas y poder hablar con mucha honestidad acerca de todo. Así como ellas se abrían con nosotros, nosotros hicimos lo mismo con ellas. Esto hizo que en el rodaje hubiera muchísima confianza y se sintiera orgánico, que no fuera poco natural su desenvolvimiento. Esto ayudó a que todo el trabajo fuera más ameno y que incluso con los padres también entabláramos esa buena relación y respeto que ayudó en el rodaje“, comenta la directora.

En medio de toda esta cuestión que involucraba una visión completamente femenina en el corto, Ter-Veen confiesa que fue un poco complicado el proceso.

“Entré un poco con miedo porque yo no sabía nada y no quería regarla sugiriendo algo que quizá fuera arbitrario o una tontería, visto desde la mirada de un hombre. Pero también creo que eso mismo me ayudó porque mi ignorancia hizo que fuera conociendo cosas y adentrándome en estos temas. A la fecha sigo intentando ver como colocarme dentro de estas situaciones empapándome de cosas que, por ejemplo, vive mi hermana. Así que a veces no pensaba ya en el enfoque sino en lo que me gustaría ver. Hay cosas de las niñas que me parecieron muy auténticas, que me dieron mucha risa y empatía. Me incliné por ese lado de lo que me gustaría ver para transmitir el mensaje necesario en un tema que no entiendo del todo pero que gracias a Caro no perdí el camino por ahí”.

También nos sorprendió a los dos algunos comentarios mientras editábamos el corto, como la parte de la toalla femenina entre otras que algunos compañeros no entendían. Entonces esos procesos yo los comprendía y decía que había que hablar de ellos porque eran los primeros contactos que una tiene como mujer. Aldo lo entendía al instante y siempre hubo esas pláticas enriquecedoras que ayudaron a hacer que este proyecto tuviera los resultados que queríamos“, complementa Carolina Admirable.

Y es que algo que brilla en este corto documental es el poder darle voz a estas jóvenes que están creciendo en tiempos de cambio y revolución para contar su historia desde su punto de vista y a su manera de ver las cosas. “Fue una sorpresa, no estábamos seguros si querían hablar del tema o cómo lo íbamos a tratar. Por eso surgieron estos video diarios de Isabel la y Zoe, para que ellas demostraran cómo se sentía en esos momentos y si no se sentían cómodas pues el tema no se tocaba. Pero me alegra que se hayan animado a hacerlo porque no hay muchos que lo hagan, esto es dar un paso más hacia adelante en ese sentido“, nos cuenta la directora.

“Me he puesto a reflexionar en el porqué se dieron las cosas de esta manera y creo que algo que nos ayudó mucho es como esta generación de Zoe e Isa vive con la tecnología. Ellas disfrutan mucho haciendo Tik Toks. Creo que eso ayudó mucho a que la cámara no les molestara, como que fue un juego de parte de ambas. Cuando editamos, había cosas muy valiosas pero mucho de lo que tenía más contenido era lo que grababan ellas solas en su diario. Creo que esa idea de darles las cámaras fue muy buena”

continúa Aldo Ter-Veen.

Esa visión complementaria entre lo que los directores capturaban y lo que ellas hacían en sus videos le da un aire de autenticidad al corto que es de aplaudirse. “El equipo decidió eso, que no sólo tuviera nuestra mirada sino también la de ellas. Eso se nota mucho en la fotografía donde de repente hay tomas donde los padres salen cortados o cosas similares. Pero eso era lo que buscamos, dar la sensación de que ellas están viendo este mundo y que más que darles esa voz que ellas también tienen y que resulta importantísimo dárselas“, afirma al respecto Carolina.

A los once pueden pasar muchas cosas, es la edad de la punzada donde uno crece y da el paso hacia otro ciclo de vida y aprendizaje. Ligar este tema de la juventud, el crecer con la idea principal que la directora tenía de la primer menstruación va bastante ligado al proyecto. “Desde el principio no lo quería tocar como siempre lo han hecho, que te va a venir, que es cada mes, que medio lo entiendes pero tienes dudas, que no estas segura. Vaya, no explican otras cosas que involucran eso. Lo queríamos hablar de un punto más íntimo, privado y que no te enseñe. Además, esos procesos muchas veces a los once los compartes justo con tu mejor amiga, esas cosas desde pequeñas las hacemos y buscamos retratar ese lado inocente del proceso“, nos dice la egresada de la UDLAP.

Y aunque para Aldo Ter-Veen fue un poco complicado abordar el tema, aceptó el reto. “Lo viví un tanto con mi hermana, ver todos esos procesos en donde yo estaba en una ignorancia total. Pero algo que también me gustó es que niño o hasta adolescente tienes esa ignorancia aunada a la inocencia y no había visto un material que realmente retratara eso, esas cosas que uno hace mal y como adulto te pueden causar risa en una especie de comedia por asociación. Era más importante rescatar eso que algo que fuera explicativo, mostrar esa parte que a veces ignoramos o no sabemos de una manera muy orgánica“, concluyó.

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