RFF: El Hombre que Sorprendió a Todo el Mundo, de la intolerancia, la muerte y la aceptación

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El cine, como séptimo arte, existe para poder mostrar nuevas visiones de un mundo, llevar la cruda realidad a una realidad ficcionalizada que toca temas trascendentes, los dramatiza y los presenta al espectador de diversas formas o géneros para buscar no sólo una vía de entretenimiento, sino una reacción, una reflexión que nos haga pensar en estas situaciones que a veces ignoramos o desconocemos.

El cine ruso y sus grandes autores no son ajenos a mostrar esa crudeza de diferentes formas. Desde los tiempos de Sergei Eisenstein y sus filmes de crítica como La Huelga (1925)o El Acorazado Potemkin (1926) hasta la vena más existencial de la posguerra con Andrei Tarkovsky en Stalker: La Zona (1979) o El Espejo (1975) llegando a la etapa más contemporánea donde el reflejo de la sociedad rusa actual y sus problemas se respiran en sus dramas, como es el caso de El Hombre que Sorprendió a Todo el Mundo (2018), de Aleksey Chupov y Natasha Merkulova.

La premisa nos presenta a Egor (Evgeniy Tsyganov), un guardia forestal del área de Siberia que un día descubre que tiene cáncer y le quedan solo dos meses de vida. A partir de ese momento y al ver que no hay manera de escapar de su funesto destino, Egor tratará de engañar a la muerte de la única manera que se le ocurre: convirtiéndose en otra persona para engañarla.

Si bien el relato puede comenzar como un viaje de autodescubrimiento y aceptación hacia ese destino final al que inexorablemente todos estamos ligados, el guión nos ofrece un giro muy interesante por incluir no sólo el tema del folklor ruso siberiano, sino que lo usa para mandar un mensaje en contra de la homofobia y transfobia que en este país pareciera ser un tema de agenda política y censura.

A partir de esa leyenda del hombre que se disfraza para engañar a la Muerte, misma que resuena en todo el mundo de diferentes maneras, los nóveles directores nos muestran la forma de vida de la taiga Siberiana, donde el chamanismo y el folklor aún tienen presencia y donde la sociedad se muestra hermética ante cualquier tipo de cambio.

La fábula de escapar de la muerte nos permite conocer la vulnerabilidad del protagonista que no puede huir de ello, que sabe que dejará a su familia con pocos recursos y nos muestra ese miedo, esa falta de aceptación hacia ese destino final y la lucha constante del hombre por evitarlo mientras pueda. Pero ¿que pasa cuando no se puede huir más de ello?

Esa pregunta es la que le da el giro más interesante al relato de este hombre siberiano, ya que nos mostrará un viaje inesperado de descubrimiento o hasta de identidad que mostrará la vena de odio que reside en Rusia actualmente en contra de la homosexualidad y los transgéneros, pasando del lado humano de Egor y su transformación hacia lo inhumano del trato hacia él y la constante incomprensión de los que lo rodean.

Es ese punto el que enriquece mucho al filme, mismo que nos muestra una parte de Rusia que no solemos ver. Aquella que parece abandonada en medio de la taiga, de los fríos, de la falta de progreso no sólo en las edificaciones sino en la misma forma de pensar y actuar de las personas, algo que produce un choque entre el pasado y sus tradiciones con la intransigencia del presente.

Así, con un ritmo en la cinta que se va cociendo a fuego lento y que nos lleva por el viaje de Egor hacia su destino final, El Hombre que Sorprendió a Todo el Mundo se convierte en un grito de libertad, un relato de descubrimiento que da voz a una problemática terrible en la Rusia de Putin e incluso en el mundo, pero sobre todo, es una historia de aceptación hacia estas diferencias y lo inevitable de nuestras acciones, algunas que pueden resultar más inhumanas que la Muerte misma.

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