The Mandalorian And Grogu: Star Wars regresa a los cines

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Desde una galaxia muy lejana, regresa la icónica franquicia, Star Wars, con su más nueva entrega cinematográfica “The Mandalorian & Grogu”. Esta película, que corre bajo el cargo de Jon Favreau, marca la primera vez que se estrena en cines una cinta basada en una serie original de Star Wars de Disney+.

Está protagonizada por Pedro Pascal, Sigourney Weaver, Jeremy Allen White y obviamente, Grogu. “The Mandalorian & Grogu” retoma la historia del mítico personaje de Pedro Pascal, Mando, junto con el tierno alienígena, Grogu. Ahora ambos trabajan para la Nueva República cazando a los criminales de guerra que aún buscan restablecer el Imperio.

En esta ocasión, los dos son contratados por los Gemelos Hutt, quienes a cambio de recuperar a su sobrino, Rotta, dirán lo que saben del paradero del criminal de guerra que la Nueva República busca eliminar: el Comandante Coin. A lo largo de la película, Mando y Grogu buscarán cumplir con sus misiones mientras lidian con el hecho de que eventualmente, uno de ellos morirá y desampara al otro.

La película empieza con una secuencia que recuerda a la audiencia la acción tan característica de Star Wars que alguna vez los enamoró de las cintas: Mando, con ayuda de Grogu, encara a uno de los enemigos de la Nueva República. Es con este enfrentamiento perfectamente coreografiado que nos introducen a este nuevo universo cinematográfico y contextualiza a aquellos que no están tan familiarizados con la serie.

La secuencia mantiene un excelente ritmo, un uso de encuadres exquisito además de unos efectos visuales espectaculares que te hacen creer que estás a punto de ver el retorno a lo que alguna vez fue Star Wars.

Lamentablemente, es este inicio lo que termina por ser el auge de la calidad de la película. Narrativamente, no pasa nada. Nunca hay un pico de tensión o de conflicto, sólo son una serie de aventuras entrecortadas con tiernos momentos de Grogu (que ojo, esto último no es queja). Durante las dos largas horas que dura la película no se ahonda mucho en el conflicto de la mortalidad de Mando.

Tampoco se explora más allá de algunos gags visuales lo que es esta nueva paternidad que él adopta con el tierno bebé verde. Asimismo, tampoco se trata tanto el tema con el que abren la película acerca de cómo el Imperio sigue haciendo esfuerzos por restablecerse a pesar de haber sido derrotados.

Se queda muy al margen de ser una película acerca de un cazarrecompensas que regresan a sus raíces. Si bien, se entiende que no todas las narrativas dentro de Star Wars tienen que ser un manifiesto, y que incluso, el humor juguetón caracteriza a este universo, no deja de ser triste que se quede en una historia superficial. En especial, siendo parte de una franquicia cuyos orígenes parten desde la denuncia al fascismo (y que hoy en día, una postura clara en contra de esto es altamente necesaria).

Tal vez, lo mejor de la cinta, son los logros técnicos que la conforman. Hay efectos visuales increíbles, que maravillan a las audiencias con los pasos cuánticos que se han hecho entre cintas en cuestión de logros tecnológicos. Lo que se muestra en algunos mundos, con los diseños de las criaturas y obviamente con Grogu es espectacular.

Es completamente fascinante ver la manera en la que se ha avanzado para fusionar los efectos prácticos con los digitales para crear un universo que todavía invita a los creadores a innovar y encontrar nuevos personajes para agregar a esta historia.

Lo único lamentable en este aspecto quizá sea que por la cuestión de los tiempos de producción, seguramente los departamentos encargados de éstos no tuvieron plazos apropiados para acabarlos correctamente puesto que hay una discrepancia muy fuerte en los efectos a lo largo de la película.

A momentos se sienten a la par de una obra maestra, dignos de múltiples nominaciones, y luego aparece un elemento tan claramente mal renderizado que parece ser que estamos viendo un storyboard animado (i.e. “The Creature” en la fosa de los Gemelos Hutt se ve claramente fuera de lugar a comparación de los otros elementos).

El soundtrack, a cargo de la leyenda sueca Ludwig Göransson, es también de los mejores elementos de la película. Göransson continúa la labor que hizo en la serie de musicalizar este universo ahora que dan este salto a la gran pantalla. El compositor toma riesgos creativos que hacen que las piezas musicales tomen un primer plano en la importancia de los elementos a cuadro. Si bien, a veces estas decisiones creativas parecían estar muy fuera de lugar para ser Star Wars, finalmente funcionan y logran darle un toque altamente refrescante.

Hay que reconocer que lograr que la música sobresalte, existiendo la icónica musicalización de John Williams como competencia directa, no es algo sencillo, pero Göransson lo hace. Algo que estuvo muy sonado fue la participación de Martin Scorsese (misma que se hizo como retribución al favor de Favreau en “The Wolf of Wall Street”).

Su aparición, al igual que la del CEO de LucasFilms, emociona, pero tal vez no de la misma manera que lo hubieran hecho hace unos años. No por la naturaleza de ellos, al contrario, es grato verlos, si no porque su participación se siente forzada y francamente alargada. Podría decirse, que la breve secuencia en la que Pascal enseña su cara (dejando de lado el hecho de que un Mandalorian no puede mostrarla), también se siente como un cameo. Sin embargo, se entiende y se perdona, pues de cierto modo se remite a la naturaleza con la que se filmó a Darth Vader en la trilogía original (dobles de cuerpo y doblaje de voz). “The Mandalorian and Grogu” es una película que deja en claro que está hecha para eventualmente convertirse en una variante del juego de Disney (esa secuencia de persecución en el planeta de Coin está grabada como lo que sucede en Star Tours).

Tal vez era mejor haber hecho otra temporada, con el último episodio proyectado en IMAX, a una película que se siente muy pesada por el afán de unir muchas aventuras en un lapso apropiado para el cine. La naturaleza episódica de la serie habría dado más pauta para cerrar las muchas aventuras que suceden y darle tiempo de respirar a todos los personajes que introducen.

Lamentablemente, al forzar la película (y su taquilla), sólo queda una narrativa vacía más con personajes extremadamente tiernos. Finalmente, como bien dirían en los sitios cinéfilos, ¿a quién le importa? La película ya se hizo.

Y seguramente será un éxito que será amado por los fans, alabado por los logros tecnológicos prácticos y que nos dará muchas visitas de vuelta a una galaxia muy lejana.

“The Mandalorian and Grogu” estrena el 21 de mayo en salas mexicanas, y a pesar de todo, sí vale la pena ver al tiernísimo Grogu en pantallas IMAX.

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