He-Man y los Amos del Universo: mucha nostalgia, poca confianza en sí misma
Después del enorme éxito de Barbie, era cuestión de tiempo para que Mattel empezara a convertir más de sus juguetes en películas. Ahora llega He-Man y los Amos del Universo, una nueva adaptación del famoso héroe de Eternia que busca traer de vuelta a uno de los personajes más icónicos de los años 80. El resultado es una aventura entretenida, llena de acción y nostalgia, pero que nunca termina de decidir qué quiere ser.
La historia sigue a Adam, un príncipe de Eternia que, siendo niño, es separado de su mundo cuando el malvado Skeletor ataca el reino. Tras perder la legendaria Espada del Poder, Adam pasa años viviendo una vida común en la Tierra hasta que una serie de eventos lo obliga a regresar a Eternia para convertirse en el héroe que está destinado a ser: He-Man.

Uno de los aspectos más llamativos de la película es su estética. Eternia parece un enorme juguete de colección llevado a la pantalla, con escenarios coloridos, criaturas extravagantes y diseños que conservan el espíritu caricaturesco de la serie original. Además, la banda sonora cargada de guitarras eléctricas le da mucha energía a las escenas de acción.
Nicholas Galitzine cumple como Adam, mostrando a un personaje inseguro que todavía no sabe cómo asumir la responsabilidad que tiene sobre sus hombros. Sin embargo, quien realmente se roba la película es Jared Leto como Skeletor. Su interpretación es exagerada, divertida y completamente consciente de lo ridículo que puede ser el personaje. Cada vez que aparece en pantalla aporta carisma y humor, convirtiéndose fácilmente en lo mejor de la cinta.

El principal problema de He-Man y los Amos del Universo está en su guión. La película quiere ser divertida y moderna al estilo de las producciones recientes de Marvel, pero muchas veces sus chistes no terminan funcionando. Hay momentos en los que parece tener algo interesante que decir sobre la masculinidad, la empatía y la presión que existe sobre los hombres para demostrar fortaleza, pero cada vez que se acerca a desarrollar esas ideas, prefiere regresar a los chistes rápidos o a las escenas de pelea.
Funciona mejor cuando abraza lo extraño y exagerado de su universo. Tiene personajes memorables, acción suficiente para mantener el interés y algunos momentos realmente divertidos. Sin embargo, también transmite la sensación de que le da pena tomarse a sí misma demasiado en serio.
No es el gran regreso de He-Man que muchos esperaban, pero sí una aventura entretenida para pasar un buen rato y disfrutar de un clásico renovado para una nueva generación.