Entrevista con Sofía Llorente Zoebisch: 30 años del Tour de Cine Francés, 260 mil espectadores y una fiesta franco-mexicana que no termina
El 30 Tour de Cine Francés no solo celebró 30 ediciones. Celebró 200 años de relaciones diplomáticas entre México y Francia, 260 mil espectadores en 76 ciudades, 7 películas inéditas, 7 clásicos que volvieron a pantalla grande y un concurso con un viaje a París como premio mayor.
Para cerrar esta edición de aniversario, hablamos con Sofía Llorente Zoebisch, vocera del Tour desde hace 5 años y con 6 años de trabajo previo en la Embajada de Francia en México. Pocos conocen el Tour desde adentro como ella: del trabajo de formación de público en la Embajada a ser hoy la cara que cada septiembre presenta las 7 películas que, según Unifrance, hacen del Tour el festival de cine francés más grande del mundo fuera de Francia.
Jorge Méndez (JM): ?Sofía, estamos en la última semana del 30 Tour de Cine Francés, ¿qué balance hacen de esta edición de aniversario y qué la hace tan especial respecto a ediciones anteriores?
Sofía Llorente (SL): El balance es muy bueno. Estimamos cerca de 260,000 espectadores, un poco más que en 2025, en un año en el que competir por la atención del público, entre plataformas y grandes estrenos, es cada vez más difícil.
Lo que hizo especial esta edición es que celebramos dos aniversarios a la vez: las 30 ediciones del Tour y los 200 años de relaciones diplomáticas entre México y Francia. Quisimos que se sintiera como una fiesta y no como un ejercicio de nostalgia. Por eso arrancamos con Los Clásicos del Tour, una semana dedicada a siete favoritas del público de ediciones pasadas; recibimos a Jean-Paul Salomé, director de La Copia Perfecta, que vino a presentar su película y a dar una clase magistral; y junto con Cinépolis organizamos un concurso para quienes vieran las siete películas, con un viaje a París como premio mayor.

Unifrance, el organismo que promueve el cine francés en el mundo, describe al Tour desde hace años como el festival de cine francés más grande del mundo. Que en su edición 30 el público siga creciendo es la mejor confirmación de que ese lugar se lo ha ganado la gente.
JM:? ?Son 7 títulos para todos los gustos los que nos ofrece El Tour. ¿Qué podemos esperar de cada uno?
Esa era justamente la idea: que cada quien encontrara su película.
Sólo Una Ilusión, de Éric Toledano y Olivier Nakache, los directores de Amigos intocables, es una comedia sobre crecer en los suburbios de París en 1985: un niño a punto de cumplir 13 años en medio de una familia en plena crisis. Mucho humor y mucha ternura.
El Crimen del 3er piso, de Rémi Bezançon, es una comedia de suspenso con Laetitia Casta y Gilles Lellouche. Una profesora experta en Hitchcock sospecha que su vecino cometió un asesinato y decide investigar. Es una carta de amor al cine de suspenso.
Me Encontraste, de Alice Vial, es una comedia romántica con un toque fantástico: Elsa, una médica que puede hablar con los muertos, por fin se enamora, y el amor le tiene preparada una sorpresa.
30 Tour de Cine Francés: El Camino (Compostelle), 800 kilómetros para volver a empezar
El Camino, de Yann Samuell, sigue a una mujer en plena crisis y a un adolescente difícil que recorren juntos, a pie, el camino a Santiago de Compostela. Fue la gran sorpresa del año.
30 Tour de Cine Francés: La Copia Perfecta: la biopic del Cézanne de la falsificación
La Copia Perfecta, de Jean-Paul Salomé, es un thriller de época basado en hechos reales, con Reda Kateb como un refugiado polaco que se convierte en el falsificador de billetes más hábil de la Francia de la posguerra.
30 Tour de Cine Francés: L’Inconnu de la Grande Arche: La Historia Oculta de una Obra Maestra
El Desconocido del Gran Arco, de Stéphane Demoustier, cuenta la historia real de un arquitecto danés desconocido que en 1983 gana el concurso para construir el Gran Arco de La Défense, y el choque entre su visión y el poder político.
30 Tour de Cine Francés: L’abandon: el caso que conmocionó a Francia
Y Abandonado, de Vincent Garenq, es un drama basado en hechos reales sobre los días previos al asesinato del profesor Samuel Paty, que pone en el centro la libertad de expresión y el papel de la escuela.
De la carcajada al nudo en la garganta: así es el cine francés de hoy.
JM: Además de las 7 películas francesas de estreno, este año incluyeron un clásico, ¿qué nos puedes contar de esa selección y por qué es imperdible?
SL: Más que un clásico, fueron siete. Para celebrar las 30 ediciones, del 3 al 9 de septiembre, justo antes del arranque del Tour, presentamos Los Clásicos del Tour: siete películas que fueron favoritas del público en ediciones anteriores, en exclusiva en 35 salas de Cinépolis de 22 ciudades.
La selección recorre casi veinte años del Tour: El encanto del erizo (presentada en 2010), La delicadeza (2012), En la casa, de François Ozon (2013), Chicos y Guillermo, ¡a comer! (2014), En el nombre de mi hija (2016), El viñedo que nos une, de Cédric Klapisch (2017), y Delicioso (2021).
Era imperdible por dos razones. Para quien nos sigue desde hace años, era la oportunidad de reencontrarse en pantalla grande con películas que forman parte de su propia historia con el Tour. Y para quien nunca había venido, era la mejor puerta de entrada: películas que ya habían conquistado al público mexicano. Además, la selección dialogaba con la de este año: Vincent Garenq, director de En el nombre de mi hija, regresó al Tour con Abandonado.

JM: Cuál ha sido la respuesta del público en esta edición de aniversario y qué ciudades o salas han tenido más afluencia?
SL: Muy positiva. Estimamos cerca de 260,000 espectadores en todo el país, un poco por encima de 2025. Las tres películas más vistas fueron El Camino, Me Encontraste y El Crimen del 3er piso. Que una comedia romántica y una comedia de suspenso estuvieran arriba era previsible; El Camino no. Es una película pequeña, sin estrellas conocidas por el público mexicano, y creció gracias a la recomendación de boca en boca.
La Ciudad de México sigue siendo el gran motor del Tour, porque es la única ciudad con las cinco semanas completas de programación en Cinépolis, además del circuito cultural que sigue. Pero lo que más nos alegra es lo que pasa fuera de la capital: que en octubre las películas siguieran en cartelera en ciudades como Guadalajara, Mérida, Puebla, Querétaro o Xalapa dice que hay un público que sostiene el Tour semana a semana.
JM: Llevas 5 años como vocera del Tour y trabajaste 6 años en la Embajada de Francia en México, ¿cómo has visto evolucionar el gusto del público mexicano por el cine francés en estos 30 años?
SL: No puedo hablar de los 30 años en primera persona, pero sí de lo que me ha tocado ver desde esos dos lugares.
En la Embajada aprendí que el gusto por el cine se forma: nadie nace sabiendo que le gusta el cine francés, alguien se lo presenta. Y desde el Tour he visto cómo ese público se ha ampliado. Durante mucho tiempo fue un público cinéfilo y cercano a la cultura francesa, que sigue con nosotros y es fundamental. Hoy convive con espectadores jóvenes que llegan por redes sociales, por un actor o por la recomendación de un amigo, sin ideas previas sobre lo que «debe ser» el cine francés.
El gusto también se ha vuelto más abierto. El público mexicano ya no espera del cine francés solo cine de autor; disfruta igual una comedia popular que un thriller basado en hechos reales. Este año se vio clarísimo: entre las más vistas hubo una comedia romántica, una comedia de suspenso y un drama íntimo.

JM: El Tour siempre ha sido un puente entre México y Francia, ¿qué representa esta celebración de 30 años para la industria cinematográfica de ambos países?
Para la industria francesa, el Tour es la prueba de que México es un público que importa. Los cineastas lo saben: este año, antes del arranque, ocho talentos de las películas, entre ellos Reda Kateb, Alice Vial, Éric Toledano y Olivier Nakache, dieron entrevistas a la prensa en una ronda organizada por Unifrance, y Jean-Paul Salomé viajó a México para presentar La Copia Perfecta.
Para México, el Tour es un modelo que funciona: una distribuidora independiente, Nueva Era Films; un exhibidor nacional, Cinépolis; la Embajada de Francia, y un circuito cultural que incluye a la Cineteca Nacional y a salas universitarias. Esa alianza demuestra que el cine que no viene de Hollywood puede tener una distribución nacional y sostenerse durante 30 años.

Y en el año en que celebramos 200 años de relaciones diplomáticas, el Tour recuerda algo importante: la diplomacia cultural no solo se hace en las embajadas. También se hace en una sala de cine en Torreón, en Mérida o en Coyoacán, cada vez que el público mexicano se ríe o se conmueve con una historia francesa.
JM: Hasta cuándo y en qué cines aún pueden alcanzar a ver el 30 Tour de Cine Francés y dónde pueden consultar la cartelera de esta última semana?
SL: La edición 30 concluye el 14 de octubre, con sus últimas funciones en Cinépolis Oasis Coyoacán. Del 10 de septiembre a esa fecha, el Tour estuvo en 76 ciudades del país con Cinépolis y, en la Ciudad de México, también en la Cineteca Nacional y ahora que ya concluyó el circuito comercial, el Tour comienza el recorrido en un circuito cultural de cineclubes y salas universitarias.
A quienes no alcanzaron a verlo les recomendamos seguirnos en redes, en @tourdecinefrances, y suscribirse a nuestra lista de correo en www.tourdecinefrances.com. Ahí compartimos todo acerca del paso del Tour por Circuito Cultural, novedades sobre estas películas y, por supuesto, sobre la próxima edición.

JM: Después de 30 años, ¿qué viene para el futuro del Tour de Cine Francés en México y cómo invitarías a quienes nunca han visto una película del Tour a sumarse a esta última semana?
Treinta años nos han dado algo muy valioso: un público que nos espera cada año. Lo que viene es seguir cuidando esa cita y, al mismo tiempo, abrirla a quienes todavía no la conocen. Queremos llegar a más jóvenes, seguir llevando el cine a ciudades donde la oferta en salas es limitada y construir una relación más directa con nuestros espectadores.
A quien nunca ha visto una película del Tour le diría que se quite la idea de que el cine francés es difícil. No hace falta saber de cine ni hablar francés; basta con tener ganas de ver algo distinto en pantalla grande, rodeado de gente. Esta edición ya terminó, pero el Tour regresa cada año. Que se apunten desde ahora para la próxima.
