La Primera Profecía o una precuela que cumple
La Primera Profecía cumple como precuela del niño que nació en el 6to día del 6to mes en la 6ta hora.
La Profecía (The Omen) conmocionó a las audiencias en 1976 al presentar la idea de la existencia del anticristo en el cuerpo de un pequeño niño llamado Damien. En dicha cinta, Richard Donner se encargó de mostrar una visión realista de una familia desesperada por encontrar alguna explicación lógica a la serie de misteriosas muertes y trágicos sucesos que los precedían, pero al no encontrarla y pensar que todo era obra de un niño de cinco años la intención de consternar al público fue absoluta.

Después de una exitosa primera entrega, la franquicia se extendió a diversas cintas más; Damien: Omen II (1978), The Final Conflict (1981), Omen IV: The Awakening (1991) para televisión y el poco efectivo remake en 2006, incluso también la serie Damien de 2016, lo que constituyó un universo prolífico para aquel que lleva la marca 666. La siguiente adición a la franquicia es ahora una precuela, The First Omen (2024), que pretende explorar el oscuro trasfondo de la creación del anticristo.
En esta ocasión la trama sigue a Margaret (Nell Tiger Free), novicia que es enviada a Roma para tomar sus votos e iniciar su vida de servicio a la iglesia. Al llegar, todo pareciera tener un halo de ensueño, pero los disturbios que se viven en la ciudad a causa de revueltas orquestadas por jóvenes inconformes con el orden actual va cambiar la perspectiva de la joven. Es 1971 y la gente se está alejando de su fe.

Margaret, en sus primeros días, va conocer a las niñas que viven en el orfanato a cargo de las madres y monjas, pues también en el lugar reciben a mujeres embarazadas para realizar la labor de parto y acoger a las bebés desde su nacimiento. Tras una noche de fiesta con su compañera de cuarto, Margaret comienza a percibir sucesos extraños, a la par que conoce a Carlita (Nicole Sorace), que pareciera ser aquella niña problemática en el orfelinato pero que en realidad esconde una identidad más oscura.
Sin contar más detalles del argumento, La Primera Profecía cuenta con sólidos elementos del cine de género y esto le beneficia al ser una historia de origen que posee referencias claras a la cinta del 76 y que ejecuta con atino la forma de mostrar el antecedente al nacimiento de Damien, que trae a colación una conspiración a cargo de la iglesia que seguro va a perturbar a más de uno.
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No obstante, no se escapa de tener desatinos, siendo el principal su ritmo y trama en el primer y parte del segundo acto, esto porque no se logra establecer a los personajes con la dimensión necesaria para crear una conexión de interés. Esto puede provocar que la audiencia se disguste durante los primeros 50 minutos de metraje.
Al establecer una situación y contexto, se alude a primero mostrar algunas escenas desconcertantes, esto con el fin de enganchar al espectador, pero en esta cinta el cometido no llega a resultar al inicio, pero una vez que se va descubriendo el complot detrás de los eventos trágicos, la película toma ritmo y se va desenvolviendo con una atmósfera más atrapante.

Es cierto que se debe preparar el desarrollo de la historia para crear un impacto efectivo con el clímax del argumento. Aquí esto se logra y al llegar al desenlace, a develar dentro de los archivos secretos del orfanato y se descubre lo que han estado haciendo, la influencia de Rosemary’s Baby de Roman Polanski se hace presente, con el fin de reforzar la idea de una facción radical de la iglesia que busca crear algo que puedan controlar y que las personas puedan temer, esto para regresar la fe en sus adeptos.
Y es la idea de una conspiración así de macabra y terrorífica lo que se desprende como el mayor atino en La Primera Profecía, que apoyada con secuencias perturbadoras y el uso de contados jump scares hacen que el desenlace sea satisfactorio para el espectador. El uso de efectos visuales y prácticos no es un sólido cumplido, pero tiene lo suficiente para ser realista y atemorizar en los momentos justos.

Aunado a esto, el diseño de producción y especialmente el score a cargo de Mark Korven, responsable de las partituras de La Bruja, El Teléfono Negro y El Faro, dotan a la cinta de cánticos estremecedores y notas estruendosas que acompañan al desconcierto y temor de la audiencia.
Tanto el cast en su apartado adulto como juvenil, no destaca en solitario, pero en conjunto funciona para el solo cometido de cargar con la historia sin mayores pretensiones.

Arkasha Stevenson, director con una carrera en ascenso, le otorgó la mirada necesaria a esta nueva visión para complacer a los fans de la franquicia con la precuela ideal que respeta la esencia de su original y que funciona perfecto para conectarla y disfrutarla a la par.